10 cosas que llevar para viajar a Japón con un/a bebé (que ojalá hubiera sabido antes)

¡Kon’nichiwa, viajeras!
Ojalá hubiera encontrado un post así antes de viajar a Japón con mi hija de 16 meses. ¡De verdad que me habría facilitado muchísimo la vida! Así que si tú estás preparando tu aventura por tierras niponas con un bebé… siéntete abrazada desde aquí. Te entiendo. Y te ahorro unos cuantos quebraderos de cabeza.

Aviso importante:
Esta NO es la lista típica de “pañales, ropa, biberones, medicinas…”. Eso, supongo, que ya lo tienes claro.
Aquí te cuento las cosas EXTRA que no son tan obvias, pero que pueden salvarte el viaje. Cosas que aprendí sobre la marcha y que ojalá alguien me hubiera susurrado al oído antes de subir al avión.

Vamos allá con mis imprescindibles reales:

1. Una muselina (tu mejor aliada para dar el pecho sin miradas incómodas)

En Japón no está bien visto dar pecho en la calle o en espacios públicos, y aunque hay muchísimas “salas de lactancia” (y son increíbles), no siempre vas a tener una al lado cuando el bebé decida que TIENE. HAMBRE. YA.

La muselina te salva:

  • Te tapa sin agobiar al bebé.
  • Te permite dar pecho discretamente.
  • Hace que no llames la atención en un país donde la gente es muy respetuosa, pero también muy reservada.

Yo la habría usado muchas más veces de las que esperaba y me habría ahorrado algunas miradas.

2. Funda de lluvia para el carrito (de tu modelo)

En Japón los carritos son mucho más pequeños que los nuestros.
Y cuando digo pequeños, es PEQUEÑOS.

Si llevas un carrito grande como nosotros:

  • Olvídate de encontrar una funda de lluvia compatible allí.
  • Y llueve. Mucho. (depende de la época, pero nosotros tuvimos varios días húmedos)

Así que llévala desde casa sí o sí. Te protegerá de lluvia, viento e incluso del frío.

3. Mochila portabebés (imprescindible)

Japón es muy accesible… pero también tiene:

  • templos con escaleras,
  • calles estrechas,
  • estaciones llenas de gente,
  • lugares donde directamente no permiten carritos,
  • ascensores con colas eternas.

La mochila porta bebé te salva.
Mucho más ligera para moverte y además más rápida para subir, bajar, entrar, salir…

A mí me salvó en Akihabara, en Sensoji y en casi todos los metros en hora punta.

4. Una app para encontrar salas de lactancia

Esto a mí me habría ahorrado unos cuantos momentos de estrés.
Las salas de lactancia en Japón son espectaculares, limpias, amplias, cómodas… pero a veces cuesta encontrarlas dentro de centros comerciales gigantes.

Hay varias apps útiles, dependiendo de la zona (ej.: ママパパマップ / Mama Papa Map), que te muestran:

  • baños familiares,
  • cambiadores,
  • salas de lactancia,
  • zonas infantiles…

Una maravilla si tu bebé es de los que necesitan un entorno tranquilo para comer.

5. Seguro de viaje (imprescindible de verdad)

Esto vale para cualquier destino, pero para Japón más aún, porque la sanidad es muy cara para extranjeros.

Nosotros siempre usamos IATI (y no, no es publi, es la verdad).
Nunca hemos tenido que usarlo, pero la tranquilidad que da… ¡es oro!

6. Farmaciola (más completa de lo normal)

Además de lo típico que siempre llevas, yo añadiría:

  • paracetamol pediátrico,
  • árnica o alguna crema para golpes,
  • suero fisiológico extra,
  • termómetro,
  • crema para irritaciones.

Los productos para bebés en Japón son buenos, pero:

  • muchos no los conocerás,
  • a veces no entienden bien lo que pides,
  • y si tu bebé es delicado… ¡mejor llevar lo tuyo!

7. Juguetes o actividades para evitar pantallas

Si sois de las familias que intentan evitar pantallas, te recomiendo llevar:

  • cuentos pequeños,
  • juguetes sensoriales,
  • libritos de agua,
  • muñecos favoritos…

Te servirán en:

  • restaurantes,
  • trenes,
  • vuelos
  • colas,

8. Ropa de abrigo por capas

Depende de la época del año, pero Japón puede ser muy cambiante.

Nosotros viajamos de finales de octubre a principios de noviembre, y había:

  • días de sol y calor,
  • días de viento frío,
  • noches fresquitas.

Lo que mejor nos funcionó: capas, capas y más capas

9. Lo que ya llevas siempre (pero adaptado al viaje)

Aquí va lo básico, pero con un toque viajero:

  • pañales (aunque venden allí, no siempre el mismo modelo),
  • toallitas,
  • pijamas cómodos,
  • ropa fácil de combinar,
  • baberos,
  • chupetes extra (si usan)
  • mantita pequeña,
  • snacks que le gusten (si ya come sólidos).

A Japón llévale siempre algo que sepas que le gusta, por si no acepta las texturas japonesas.

10. Espacio en la maleta (sí, como extra)

Parece una tontería, pero Japón es un país donde vas a querer comprar:

  • souvenirs,
  • juguetes monísimos,
  • ropa adorable,
  • snacks japoneses para bebés,
  • productos de papelería,
  • regalos para la familia…

Así que deja un poco de hueco.
Si te gusta comprar, tu “yo del final del viaje” te lo agradecerá muchísimo.

Y hasta aquí mis 10 imprescindibles extra.

Espero de verdad que esta lista os sirva tanto como a mí me habría servido antes del viaje.

Viajar con un bebé es toda una aventura, sí… pero también es maravilloso ver cómo descubren un país tan diferente, con tanta magia y tanto respeto por la infancia.

Gracias por estar aquí.

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