¡Kalimera viajerxs!
Sin lugar a duda, conducir en Grecia puede ser una experiencia emocionante y gratificante, y para nosotros, fue la mejor manera de conocer la península. Ya habíamos estado antes, pero esta vez fue especial, ya que exploramos el país a nuestro ritmo y con nuestra hija. Alquilar un coche nos dio una libertad increíble, y aunque hay algunos desafíos, ¡valió totalmente la pena!
Además de los paisajes espectaculares, una cosa curiosa que nos llamó la atención fueron las casitas portadoras de suerte que veíamos a lo largo de las carreteras. Estas pequeñas capillas, conocidas como «iconostasia», son símbolos de protección y buena fortuna. Nos encantaba ir encontrándolas, como si nos acompañaran y protegieran durante el viaje. Aunque conducir por las carreteras rurales fue una delicia, en las ciudades el tráfico puede volverse un caos: los griegos conducen como si no hubiera reglas, y es bastante común ver motos sin casco o gente sin cinturón de seguridad.
Eso sí, ten en cuenta que el diésel es mucho más caro que en España, algo que nos sorprendió al principio. Y no podemos olvidar los peajes, que están por todas partes. Hay muchísimos, y si no prestas atención, acabarás pagando un dineral. Lo que nosotros hicimos fue comparar rutas con y sin peajes antes de salir, y a veces preferimos la ruta sin peaje, que nos permitió descubrir pueblos y paisajes que de otra manera habríamos pasado por alto. A pesar de los peajes, lo bueno es que casi siempre encuentras lavabos públicos en las autopistas, lo cual fue muy práctico durante los trayectos largos.
Aquí te presentamos algunos consejos clave que te ayudarán a disfrutar al máximo de tu experiencia al volante en Grecia:
- Documentación necesaria:
Asegúrate de llevar tu licencia de conducir, el registro del vehículo, y el seguro, además de tu pasaporte o una copia. Si tu licencia no está en inglés, te recomendamos obtener un permiso internacional de conducir. - Normas de tráfico:
En Grecia se conduce por el lado derecho y el límite de velocidad varía entre 50 km/h en áreas urbanas, 90 km/h en carreteras y 130 km/h en autopistas. Aunque verás que muchos no usan casco ni cinturón, el cinturón es obligatorio y te recomendamos usarlo siempre. - Condiciones de las carreteras:
Las carreteras principales suelen estar en buen estado, pero en las zonas rurales pueden ser más estrechas y llenas de curvas. Si te adentras por las montañas, prepárate para disfrutar de paisajes espectaculares, pero también conduce con precaución. - Estacionamiento:
En las ciudades grandes como Atenas, puede ser complicado encontrar un lugar para estacionar, y algunas zonas requieren pago. Asegúrate de buscar señales que indiquen prohibiciones para evitar multas o que te remolquen el coche. - Gasolineras y combustible:
¡El diésel es caro! Especialmente comparado con España. Aunque encontrarás gasolineras con facilidad en las áreas urbanas, en las regiones más remotas pueden escasear, así que planifica bien tus paradas para repostar. - Conducir en las ciudades:
Si planeas conducir por Atenas o Tesalónica, prepárate para el tráfico y la congestión, sobre todo en las horas pico. Las calles pueden volverse una jungla, por lo que te recomendamos usar aplicaciones de GPS para encontrar rutas alternativas y evitar el tráfico pesado.
En resumen, conducir en Grecia nos dio la oportunidad de conocer su cultura y naturaleza a fondo, a nuestro ritmo y sin depender de horarios de transporte. Aunque haya desafíos como el precio del combustible y los numerosos peajes, la experiencia fue única. ¡No olvides que las casitas portadoras de suerte estarán ahí para guiarte!
Gracias por acompañarnos en esta aventura. ¡Kalo taxidi (buen viaje), y que disfrutes de las carreteras griegas tanto como nosotros!